Biografía
Entre los valores humanos de Chiapas, Mariano N. Ruíz
Suásnavar, hombre de ciencia, es su orgullo. Su capacidad lo
hizo tramontar los límites de nuestra tierra y se fue por los
campos inmensos de la fama.
Nació el 16 de noviembre de 1857 y San Cristóbal de
Las Casas fue su cuna. Hijo de Felix Ruíz Flores y Josefa
Suasnavar. Tenía 4 años cuando aprendió a leer y
escribir. El seminario Conciliar orientó su vasta cultura.
Escribió una gramática que posteriormente fue texto
obligatorio en su propia escuela. Hizo un calendario perpetuo.
Dentro de la vasta obra escrita de este destacado relojero y dentista,
se encuentra el libro "La Dentadura Natural y Artificial, Manera de
Conservarla y de Repararla", dedicado a la instrucción del
pueblo que aborda lo relacionado con la dentadura natural y
artificial. Se adelantó en el uso del flúor para prevenir
la caries dental. De su propio peculio sostuvo la Escuela Industrial
que él fundó en Comitán de Domínguez.
La obra cumbre de este hombre de ciencia fue la Nueva Teoría
Cósmica, estudio avanzado donde sustenta la tesis sobre la
transformación de los átomos, el origen y
evolución del universo.
Su basta obra fue de gran proyección social. En la Escuela
Industrial, que fundó y sostuvo de su propio peculio, el
método era "Enseñar haciendo y produciendo" para resolver
los problemas de la vida; en su libro "Errores del socialismo" trata de
los derechos del indio y del obrero; para desfanatizar y orientar
escribió "El por qué de las cosas". Además
realizó los siguientes libros: Catecismo de Economía
Política, Compendio de Raíces Latinas,
Instrucción Cívica, Tratado de Afinación del
Piano, Método Sintético Analítico de Lectura,
Geografía de Chiapas.
Perteneció a varias asociaciones científicas y
culturales, tanto nacionales como extranjeras, como la Sociedad
Científica "Antonio Alzate", la Sociedad Astronómica de
Francia, entre otras. También incursionó en el periodismo
colaborando en los periódicos "El Despertador", "Lumen",
"Ciencia y Fe".
Muchas cosas más podríamos decir de este ilustre
científico, pero sólo enfatizaremos que su gloria va
más allá del tiempo y del espacio. Maestro en el arte de
redimir al pueblo, de la sencillez personal, enseñó con
el ejemplo en el trabajo y la responsabilidad.
El 7 de octubre de 1945 cerró sus ojos para siempre, ese
día lloró el pueblo y su nombre se envolvió en la
luz de la eternidad.