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Esperando a los muertos a la usanza zoque
Altar de muertos zoque
Viernes 30 de octubre, a las 17:00 horas
Corredor de Arte Tarumba
Por: Etnomus. Félix Rodríguez
Publicado: 29 de Octubre de 2009El Consejo Nacional para las Culturas y las Artes, en coordinación con la Dirección General de Culturas Populares, a través de la Dirección de Culturas Populares en Chiapas, invitan al público en general, a visitar el altar zoque que ofrecerán con motivo al Día de Muertos, el viernes 30 de octubre, a partir de las 17:00 horas, en el Corredor de Arte Tarumba del Centro Cultural de Chiapas Jaime Sabines.
En la búsqueda de presentar al público un altar que respete cabalmente la tradición, este año el encargado de montarlo será don Antonio Escobar Paredes, originario de Copoya, municipio de Tuxtla Gutiérrez, conocido por todos como tío Toñito, tradicionalista quien lleva más de sesenta años haciendo altares, es maestro ramilletero de la mayordomía zoque y médico tradicional, así como uno de los últimos hablantes de la lengua zoque.
Él mismo nos explica que para un altar zoque de carácter doméstico (o “mesa”, como también le llama), distinto a los que se montan en los santuarios, se deben conservar algunos aspectos fundamentales, entre los que destaca principalmente el hecho de que no debe llevar papel picado, ya que esta es una práctica insertada en los últimos años.
El altar se coloca sobre una mesa cubierta con un mantel blanco, y un petate colocado en el piso frente a ella. Es común que se utilice el mismo altar dedicado a los santos que se encuentra en la casa durante el resto año. Como elemento principal debe ir la fotografía del difunto, junto con una imagen, sea en cuadro o de bulto, de algún Santo o una Virgen. Se ofrecen alimentos como frutas, tamales de hoja, pan de muerto, calabaza, naranja, manzana y dulces, un vaso con chocolate o atol agrio y un vaso con agua. Además, se coloca una botella de aguardiente o curadito y cigarros. A los costados de la mesa se colocan dos cañas con hoja que van atadas en su parte superior, formando un arco, una puerta para dar la bienvenida a los difuntos.
Junto con los alimentos debe haber dos veladoras y cuatro velas colocadas sobre troncos de plátano a manera de candelabros, flor de musá (flor de muerto), y alguna variedad de flores blancas. En el piso frente al altar se puede colocar una cruz formada con flor de musá.
Además de las veladoras ya mencionadas, se coloca una vela por cada difunto a quien se dedique el altar, para lo cual se debe pronunciar el nombre al momento de encenderla.
Sin embargo, más allá de los elementos formales del altar, éstos no tendrían sentido si no es a partir de su función: recibir a los difuntos. El primero de noviembre, a las ocho de la mañana, se recibe a las almas de los niños, para lo cual a esa hora se encienden velas chicas siguiendo la práctica antes mencionada. Para ello, la familia debió levantarse muy temprano para preparar el altar y colocar dulces, principalmente, para que esté listo a esa hora. Durante el día el trabajo es arduo, pues se dedican a cocinar platillos y tamales y a armar el resto del altar, encendiéndose las velas para los difuntos adultos entre las diez u once de la noche, igualmente dedicándolas a cada nombre, listos para recibirlos a las doce, hora en que vienen a degustar el aroma de los alimentos, que es lo que ellos pueden tomar, por lo que también es muy importante tener siempre un sahumerio encendido frente al altar. También se enciende una vela dedicada a todas las almas que no tienen deudos que los procuren.
A la media noche la familia debe abandonar el recinto en el que se colocó la mesa, ya que las almas traen consigo mucho frío, lo que puede enfermarlos si se quedan en el mismo espacio al que llegarán. Esto mismo es motivo para que estos días no sean propicios para ramear, ya que en lugar de ayudar a sacar los males del cuerpo, se puede introducir este frío que puede llegar inclusive a matar a la persona.
Durante el día primero también se elaboran coronas de flor de musá que serán llevadas al panteón el día 2, entregándose en las respectivas tumbas de los seres queridos.
Félix Rodríguez León. Etnomusicólogo e Investigador de la Dirección de Patrimonio e Investigación Cultural (Coneculta-Chiapas).